Dignificando la vida a través de la gerontología y la senectud activa

23 Octubre 2026

El envejecimiento poblacional exige adaptar las políticas públicas de salud y combatir los mitos sobre la vejez, especialmente en la atención médica. La gerontología propone un enfoque integral: conservar la autonomía, cuidar la salud física y mental y reconocer la dignidad de las personas adultas mayores.

¿Qué prejuicios debemos superar y qué factores ayudan a envejecer con bienestar?

La vejez es una etapa de la vida

Uno de los debates expuestos fue la propuesta de clasificar la vejez como una enfermedad durante la actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 y CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud.

La postura presentada cuestionó los intereses privados detrás de esta clasificación: considerar enfermas a más de 2 mil millones de personas abriría un mercado para comercializar tratamientos. Frente a ello, se defendió que la vejez es una etapa natural del ciclo de vida, como la infancia o la adolescencia, y que debe distinguirse de las enfermedades que pueden acompañarla.

Dos mitos que afectan a las personas mayores

¿El deterioro cognitivo es inevitable?

Aunque los problemas neurológicos son más frecuentes con los años, no afectan a todas las personas mayores. Las estadísticas citadas señalan que entre tres y cuatro de cada diez presentan este tipo de problemas. También existen intervenciones que pueden ayudar a prevenir el deterioro.

¿Las personas mayores son dependientes y una carga social?

Esta percepción desconoce sus capacidades y contribuciones. Se relaciona con el edadismo o viejismo, una forma de discriminación por edad que incluso puede afectar la manera en que las propias personas mayores se perciben.

La gerontología actual busca superar estos prejuicios y promover una vejez activa.

Salud física: conservar la capacidad de valerse por sí mismos

Aunque la salud física puede deteriorarse con los años, uno de los objetivos centrales de la atención es preservar la autonomía para realizar actividades cotidianas básicas.

Para ello, destacan tres aspectos:

  • Actividad física constante. Funciona como una “caja de ahorro muscular y funcional” que conviene construir desde la juventud o, cuando menos, desde los 40 o 45 años. Ayuda a prevenir la sarcopenia, pérdida de masa y fuerza muscular que puede dificultar acciones como subir escaleras o caminar.

  • Condiciones para prevenir la sarcopenia. El ejercicio y una alimentación alta en proteínas pueden enfrentar barreras socioeconómicas, especialmente en poblaciones con altos índices de pobreza.

  • Hidratación. La deshidratación puede representar riesgos como infecciones urinarias recurrentes. Durante la exposición también se mencionó una posible relación con el depósito cerebral de beta-amiloide, proteína asociada con enfermedades como el alzhéimer.

Salud mental y vínculos: también forman parte del cuidado

¿Cómo influyen la educación y la vida social en el envejecimiento?

La educación deficiente y la soledad se señalaron como factores que pueden afectar la salud en la vejez. Se citó un estudio publicado en The Lancet en 2024 y se mencionó una cifra de riesgo del 5 % para desarrollar alzhéimer u otra demencia, vinculada con una estimulación insuficiente durante la educación primaria.

El aislamiento social y la soledad también se relacionaron con riesgos cardiovasculares, como el infarto al miocardio. Por eso, la atención debe considerar tanto la salud física como la mental.

En este contexto, destaca el concepto japonés ikigai, entendido como propósito de vida. Tener una razón diaria para levantarse o una tarea significativa, incluso cuidar una planta, puede favorecer el bienestar y la salud integral durante el envejecimiento.

Una atención médica centrada en la persona

Las largas esperas para atender enfermedades crónicas y la falta de cuidados en casa representan obstáculos para las personas mayores.

También es necesario evaluar cuidadosamente los procedimientos médicos, quirúrgicos u oncológicos agresivos antes de aplicarlos. La pregunta central es: ¿qué probabilidad tienen de beneficiar al paciente y qué riesgos representan para su vida?

El cuidado integral de las personas mayores implica superar los estigmas, reconocer la vejez como una etapa natural y asumir una responsabilidad colectiva para preservar su salud, autonomía y dignidad.

Información extraída de la conferencia de José Ricardo Jáuregui, presidente de la International Association of Gerontology and Geriatrics (IAGG), durante Expo Med 2026.

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