Cada 24 de enero, el Día Internacional de la Educación invita a reflexionar sobre el papel del conocimiento como motor del desarrollo social, científico y humano. En el ámbito de la salud, la educación médica ha sido históricamente uno de los pilares más relevantes para el progreso de las sociedades, al incidir directamente en la calidad de la atención, la prevención de enfermedades y la consolidación de sistemas sanitarios más sólidos.
En México, la formación de médicos no surgió de manera espontánea. Por el contrario, respondió a una necesidad estructural desde los primeros años del periodo virreinal: contar con profesionales capaces de atender a una población diversa, enfrentar epidemias recurrentes y organizar la práctica médica bajo criterios académicos. En ese contexto nació uno de los antecedentes más relevantes de la educación médica en el país: la Cátedra Prima.
La Real y Pontificia Universidad de México y el origen de la enseñanza médica
La Real y Pontificia Universidad de México, fundada en 1551, fue la primera institución de educación superior en América del Norte. Inspirada en los modelos universitarios europeos, especialmente en la Universidad de Salamanca, su creación respondió a la necesidad de formar profesionistas en áreas clave como el derecho, la teología y la medicina.
Dentro de esta universidad se estableció la Cátedra Prima de Medicina, considerada el primer espacio formal de enseñanza médica en el territorio que hoy es México. Esta tenía un carácter fundamentalmente teórico y se impartía como la asignatura principal para quienes aspiraban a ejercer la medicina, sentando las bases de una formación estructurada y reglamentada.
La Cátedra Prima: el primer modelo formal de enseñanza médica en México
La enseñanza formal de la medicina en México tiene un punto de partida claramente documentado. El 21 de junio de 1578 se aprobó la creación de la primera cátedra de Medicina, la cual fue inaugurada oficialmente el 7 de enero de 1579 en la Real y Pontificia Universidad de México, institución que daría origen, siglos después, a la Universidad Nacional Autónoma de México.
Este hecho convirtió a la Cátedra Prima en la más antigua del país y del continente americano, al concentrar y sistematizar todo el conocimiento médico disponible en su época.
Desde su origen, la Cátedra Prima se estructuró bajo un esquema académico que combinaba teoría y observación clínica. Las clases se impartían en dos horarios diferenciados: por la mañana se estudiaba el cuerpo sano, mientras que por la tarde se analizaban los padecimientos de los enfermos. Ambos espacios de enseñanza se sustentaban en los tratados clásicos de Hipócrates, en particular Los pronósticos, Las epidemias y Los aforismos, textos que guiaron durante décadas la formación médica novohispana.
Con el avance del siglo XVII, la enseñanza de la medicina comenzó a diversificarse. En 1621 se incorporaron dos nuevas cátedras: Anatomía y Cirugía, lo que representó un paso decisivo hacia una formación más especializada. A mediados de ese mismo siglo se consolidó un modelo teórico-práctico que incluyó la disección de cadáveres, una práctica que, aunque controvertida en su momento, permitió profundizar en el conocimiento anatómico y mejorar la comprensión del cuerpo humano.
El impacto de estas cátedras trascendió el ámbito universitario. Gracias a la formación sistemática que ofrecían, se sentaron las bases de una tradición médica institucionalizada que culminó el 29 de marzo de 1799, cuando el Real Tribunal del Protomedicato de la Nueva España comenzó a expedir licencias formales para ejercer la medicina. Este acto otorgó, por primera vez, reconocimiento legal a la práctica médica remunerada, cerrando el ciclo iniciado más de dos siglos antes con la Cátedra Prima.
Más allá de su valor histórico, la Cátedra Prima estableció principios que siguen vigentes en la educación médica contemporánea: la integración entre teoría y práctica, la formación basada en conocimiento científico y la validación institucional del ejercicio profesional. Su legado no solo explica el origen de la enseñanza médica en México, sino también la evolución de los modelos educativos que hoy sustentan la formación de profesionales de la salud.
La relación entre educación médica y práctica hospitalaria
Desde sus inicios, la enseñanza de la medicina en México mantuvo una estrecha relación con la práctica clínica. Los conocimientos adquiridos en la Cátedra Prima se complementaban con la experiencia directa en hospitales, donde los estudiantes observaban casos reales y aprendían a tratar a los pacientes bajo la supervisión de médicos experimentados.
Instituciones como el Hospital de Jesús, fundado en el siglo XVI, jugaron un papel clave en este proceso. Estos espacios hospitalarios no solo atendían a la población, sino que funcionaban como escenarios de aprendizaje, estableciendo una tradición de enseñanza clínica que se mantiene vigente en la educación médica contemporánea.
Transición hacia la medicina moderna en México
Durante los siglos XVIII y XIX, la medicina experimentó transformaciones profundas impulsadas por el avance de la ciencia y el desarrollo de la anatomía moderna, la cirugía y la microbiología. En México, estos cambios se reflejaron en la reforma de los planes de estudio y en la creación de nuevas instituciones educativas.
Este proceso culminó con la consolidación de la Facultad de Medicina de la UNAM, heredera directa de la tradición académica iniciada por la Cátedra Prima. La formación médica pasó de un modelo predominantemente teórico a uno basado en evidencia científica, investigación, prácticas hospitalarias y especialización.
La educación médica en el siglo XXI
Hoy, la enseñanza de la medicina enfrenta retos complejos: el envejecimiento de la población, las enfermedades crónicas, las pandemias, la digitalización de los servicios de salud y el uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y la telemedicina.
A pesar de estos cambios, el principio que dio origen a la Cátedra Prima sigue vigente: la educación como base del ejercicio médico y del bienestar social. La formación continua, la investigación y la actualización profesional son elementos indispensables para responder a las necesidades actuales de los sistemas de salud.
Educar para sanar
Conmemorar el Día Internacional de la Educación a través de la historia de la enseñanza médica en México permite reconocer que cada avance en salud está respaldado por procesos educativos sólidos. Desde la Cátedra Prima hasta los actuales programas de especialización, la educación médica ha sido una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de la población.
Recordar estos antecedentes no solo es un ejercicio histórico, sino una invitación a seguir fortaleciendo la formación médica como un componente estratégico para el desarrollo del país y la atención integral de la salud.
Referencias
- Academia (2020) Gaceta Facmed. Cátedra Prima: el inicio de la impartición de la Medicina en México https://gaceta.facmed.unam.mx/index.php/2020/01/06/catedra-prima-el-inicio-de-la-imparticion-de-la-medicina-en-mexico/
- Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México. (s. f.). Evolución histórica. https://www.facmed.unam.mx/fm/historia/evolucion.html
- Naciones Unidas. (s. f.). Día Internacional de la Educación. https://www.un.org/es/observances/education-day
- Micheli-Serra, A. (2001). Médicos y medicina en la Nueva España del siglo XVI. Gaceta Médica de México, 137(3), 257–263. https://www.medigraphic.com/pdfs/gaceta/gm-2001/gm013j.pdf