Durante décadas las náuseas y vómitos extremos durante el embarazo se normalizaron, tanto en el sector médico como en la percepción social. No obstante, investigaciones recientes lideradas por la Doctora Marlena Fejzo, genetista e investigadora de la Universidad del Sur de California, han demostrado que esto puede ser síntoma de hiperémesis gravídica, una enfermedad debilitante que afecta a más del 2% de las personas gestantes a nivel mundial y que tiene una causa biológica y genética: la hormona GDF15.
Este hallazgo clínico, que la Doctora realizó a raíz de su propia experiencia, no solo deja de lado los mitos sobre este padecimiento, sino que da un nuevo enfoque para desarrollar protocolos y tratamientos que puedan combatir esta enfermedad y transformar el abordaje de la salud materna y neonatal.
Más que un síntoma, una patología
La genetista explicó que las náuseas comunes durante la gestación se diferencian de la hiperémesis gravídica debido a que esta última puede causar cuadros severos de deshidratación, pérdida acelerada de peso, desequilibrio electrolítico y desnutrición en la madre.
Además de que a nivel mundial esta enfermedad es la segunda causa más común en hospitalizaciones durante el embarazo, solo detrás del parto prematuro, y es el principal motivo de hospitalizaciones en la primera mitad del embarazo.
No obstante, subrayó que, a pesar de la gravedad de esta enfermedad, el modelo tradicional de atención médica presenta deficiencias estructurales, como que la mayoría de las hospitalizaciones por el padecimiento se registran alrededor de la semana 8 de la gestación, periodo en el que incluso muchas pacientes no han tenido su primera consulta ginecológica y, cuando llegan a requerir entrar a sala de urgencias, el personal médico con frecuencia desconoce cómo abordar la enfermedad.
El conocimiento en el abordaje es indispensable, ya que el diagnóstico tardío del padecimiento puede causar consecuencias severas tanto maternas como fetales.
En las madres se han reportado casos de desprendimiento de retina, neumotórax, fracturas de costillas y desgarros esofágicos a causa del vómito violento; también aumenta el riesgo de padecer estrés postraumático y depresión posparto, así como presencia de deficiencias en vitaminas e incluso imposibilidad de retener el alimento.
En cuanto al feto, se pueden presentar problemas en el crecimiento, afecciones cardíacas y alteraciones neurológicas a largo plazo.
Aunado a los problemas físicos, la Doctora enfatizó que, a falta de una respuesta médica eficaz para tratar su enfermedad, muchas personas gestantes deben interrumpir su embarazo de manera no deseada e incluso se ha demostrado que hasta 26% de las pacientes que experimentan esta enfermedad ha tenido ideaciones suicidas debido al alto nivel de malestar que sufren.
El gen GDF15
Tradicionalmente se atribuía la causa de la hiperémesis gravídica a la gonadotropina coriónica humana (hCG), también denominada comúnmente como hormona del embarazo; no obstante, gracias a las investigaciones genéticas de la Doctora Marlena Fejzo, realizadas en mujeres de diferente ascendencia, se identificó directamente que el principal causante de la enfermedad es el gen GDF15.
Dicho gen expresa una hormona que responde al estrés celular y, cuando presenta niveles altos, viaja por el torrente sanguíneo hasta el tronco encefálico, donde activa directamente el centro del vómito, suprime el apetito y genera aversión grave a sabores y olores.
Durante la gestación estos síntomas se agravan debido a que la placenta sintetiza la hormona a niveles más altos que cualquier otro tejido del cuerpo.
La importancia de tener claro el mecanismo biológico de la GDF15 ha permitido que en el sector médico se hayan podido diseñar estrategias clínicas revolucionarias, como la administración previa de bajas dosis de la hormona para evitar el vómito masivo.
El equipo de investigadores liderados por la doctora Fejzo ha podido demostrar que fármacos como la metformina incrementan la producción de GDF15 en el intestino, por lo que administrar este medicamento antes de la concepción a pacientes que han tenido antecedentes de hiperémesis puede ayudar a sensibilizar paulatinamente el organismo y así reducir drásticamente la probabilidad de presentar un cuadro clínico severo durante la gestación.
En cuanto a pacientes que presentan hiperémesis gravídica ya iniciada la gestación, se han desarrollado terapias para combatir la caquexia con el desarrollo de moléculas e inhibidores, así como ensayos clínicos con anticuerpos monoclonales diseñados para bloquear el receptor de la GDF15.
No cabe duda de que la investigación de la Doctora Marlena Fejzo representa un parteaguas en la medicina, ya que ofreció una explicación científica de un padecimiento que históricamente ha sido estigmatizado, al mismo tiempo que abrió el camino para realizar investigación enfocada en el diagnóstico oportuno de hiperémesis gravídica, así como para la actualización de guías de atención médica y desarrollo de tratamientos que puedan proteger la salud y vida de las personas gestantes y sus hijos.