ENTREVISTA | El reto de la vacuna mexicana contra el COVID-19: contar con financiamiento

18 Agosto 2020 Gabriela Rivera

Los cuatro grupos de investigadores que trabajan en el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19 se enfrentan al reto de encontrar financiamiento para continuar con sus investigaciones y no quedarse en el camino.

En el país hay cuatro equipos de investigadores trabajando en la inmunización contra esta enfermedad: el prupo conformado por Avimex, que hace vacunas veterinarias; otro conformado por investigadores del Instituto de Biotecnología de la UNAM que dirige Laura Palomares; el de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) que trabaja con distintos pedazos del virus; y por último el grupo de la Universidad e Baja California que trabaja en conjunto con el Tecnológico de Monterrey.

Esther Orozco, asesora científica de la SRE y coordinadora del Consorcio de Cientific@s Innovadores en Vacunas, explica en entrevista que hasta el momento los cuatro proyectos están siendo financiados con recursos propios, ya que no han calificado para obtener el dinero de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI por sus siglas en inglés).

En junio pasado, las autoridades mexicanas presentaron a la Coalición los cuatro proyectos en los que laboran universidades, empresas e instituciones mexicanas. Sin embargo, el trabajo realizado hasta ahora no fue suficiente para obtener recursos internacionales.

“Nos dijeron que los proyectos eran de calidad, las estrategias estaban bien pero el estado en el que se encuentran todavía no eran lo suficientemente avanzados para ser financiados. Ellos están trabajando con AstraZeneca y Moderna, y otras empresas que están ya en la fase de probar su vacuna en humanos. Las nuestras están un poco más atrás”, dice la investigadora emérita.

Ante esta situación los proyectos se están costeando con recursos de las universidades y otras empresas que han decidido invertir en las investigaciones. En septiembre se abrirá una nueva convocatoria en el CEPI y México presentará sus avances para ver si alguno ya es candidato a financiamiento.

Ante los recursos tan escasos, el gobierno federal está analizando la estrategia para financiar a estos proyectos. Orozco señala que podrían entregar recursos a la investigación más avanzada y apoyar a los otros por fases.

“El financiamiento de un proyecto de vacunas cuesta muchos cientos de millones de dólares y no es fácil. No se puede dar el dinero junto porque es mucho dinero, pero se puede ir avanzando y, de acuerdo a los resultados, se dan los siguientes apoyos”, dice la también investigadora del Cinvestav.

Esto reabre la discusión de por qué se debe destinar al menos 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la ciencia y la tecnología en México. Orozco señala que es necesario invertir más recursos en infraestructura, en tecnología y en la formación de recursos humanos.

Por ejemplo, para el desarrollo de la vacuna se requieren laboratorios de alta seguridad nivel 3, para evitar que el virus salga y que la gente se contagie, y México solo tiene dos laboratorios de este tipo, lo que limita la investigación.

“Hay que construir y esta es una oportunidad. Paradójicamente la pandemia nos da la conciencia de que debemos de construir infraestructura, tecnología y talento humano para que tengamos una respuesta rápida.

“El 1% no es suficiente, los problemas de este país que pueden resolver la ciencia y la tecnología son muchos. Y entonces hay que dedicarle más recursos, y no solo eso, hay que cambiar el enfoque. No se trata de apoyar con 1%, se trata de darle a ciencia y tecnología la fuerza suficiente para que sean un soporte para la nación”, puntualiza Orozco.

Pese a estas dificultades, la coordinadora de la coalición en México confía en que los investigadores tendrán resultados prometedores en el primer semestre del 2021 y al menos dos de los proyectos podrán ofrecer una vacuna el próximo año.

 

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