Resplandece innovación en lámparas de quirófano

lamparas quirofano
01 Marzo 2022 Alina Velázquez / Conexiones 365
[Shutterstock]

La función de las lámparas quirúrgicas ha sido la misma por décadas, pero han cambiado sus características con el objetivo de convertirlas en instrumentos más eficaces. Su función es tan vital en momentos de incertidumbre y esperanza, que demandan una evolución continua. 

Al entrar a un quirófano, un elemento que inmediatamente salta a la vista es la lámpara. El reto, es lograr la mayor precisión y visibilidad del campo a intervenir. Los enemigos frecuentes en esta misión son las sombras y la distorsión en los colores, por la que la innovación tecnológica es una aliada. 

Su uso es reciente a comparación de otros aparatos. Han pasado tan sólo seis décadas desde el inicio de la comercialización de lámparas quirúrgicas. Fue concretado en 1959 por la empresa General Electric; en ese entonces, eran de tipo incandescentes llenas de gas halógeno de yodo.

Este tipo de lámparas fue el más popular por años, sin embargo, los retos y las desventajas surgieron. Con el uso de luz halógena, se pueden percibir algunas ligeras sombras bajo su luz, lo cual no es deseable en un procedimiento que requiere de exactitud. Además, produce radiación térmica, que puede llegar a desprender mucho calor después de un largo tiempo de uso. 

Por ello, en la última década, se ha optado por el uso de lámparas con luz LED. Con éstas, es posible percibir mejor el color real de los tejidos gracias a que su luz es blanca. 

Éstas también han mostrado beneficios al prolongar la vida útil hasta 50,000 horas. Alcanzan una iluminancia de hasta 160,000 luxes prácticamente sin producir calor, se elimina el riesgo de sombra sobre el área de trabajo y pueden funcionar con una corriente eléctrica de baja intensidad, lo que las hace más amigable con el medio ambiente.

La implementación del LED en estos dispositivos fue por muchos años lo más innovador en este campo, sin embargo, la tecnología les ha hecho cada vez más agregados. Actualmente, la luz se adapta a los tonos de piel.

La empresa Merivaara, en 2017, dio a conocer su lámpara Q-Flow™, desarrollada en Finlandia. Ésta ofrece mejoras en la reproducción de color, sobre todo en tonos rojos y de piel. También permite una columna de luz profunda y una compensación dinámica de obstáculos mediante sensores que detectan dónde iluminar, lo que permite al cirujano trabajar en la posición que deseé sin sombras.

Pero tal vez una de las cualidades más innovadoras de esta lámpara, es que mejora el flujo de aire laminar, gracias a una serie de círculos concéntricos con espacios abiertos, con lo que se disminuye el riego de infecciones durante una cirugía, ya que se mantienen las condiciones estériles. 

Otras empresas han apostado por un cambio de imagen a sus lámparas, con el objetivo de hacerlas más modernas a la par de funcionales. Tal es el caso de la empresa Kalea y XMT, que incorpora parachoques negros y pantalla LCD, en un diseño más dinámico y que mejora a la par el interfaz de lectura y uso

Estos artefactos garantizan una buena reproducción de tonos rojos y una tecnología exclusiva llamada FUCUSMATIC, con la cual es posible modificar electrónicamente el diámetro del campo iluminado sin que la luz central pierda intensidad.  

Asimismo, se puede ajustar la temperatura de color, y permite la difusión de luz blanca de entorno que se adapta a la práctica de intervenciones quirúrgicas guiadas y controladas por imágenes. 

En conclusión, la evolución que ha tenido la iluminación implementada en quirófanos es una muestra de que la medicina, en todos sus campos, tiende a la innovación continua hacia la mejora. Hoy en día, la luz puede adaptarse a la piel de paciente, es posible adaptar el diámetro a la zona a intervenir, y con flujos de aire incluidos, se evita infecciones durante las cirugías. 

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