El salto de México hacia el diseño y desarrollo de tecnología médica
El siguiente salto de México en la industria de dispositivos médicos exige más que capacidad de manufactura. Integrar proveedores nacionales, dar certidumbre a las inversiones y formar talento especializado son desafíos clave para competir en la región y avanzar hacia actividades de mayor valor, como el diseño y la innovación.
¿Qué necesita la industria para dar ese paso y qué oportunidades se abren para la proveeduría mexicana? En entrevista exclusiva para Voces de la Industria, Rosa Castañeda, presidenta de Baja’s Medical Device Cluster y gerente de Calidad y Asuntos Públicos en Medtronic, analiza los retos que definirán la competitividad del sector y el papel de las empresas nacionales en su próxima etapa de desarrollo.
V.I.: ¿Cómo se integran las cadenas de suministro para la manufactura de dispositivos médicos en Baja California y qué participación tiene la proveeduría nacional frente a la importada?
R.C.: Yo represento a la industria de exportación instalada en México, específicamente en Baja California.
En este caso ocurre así: una empresa quiere traer un producto a México y transferir esa tecnología. El producto ya pasó por diseño, desarrollo, pruebas preclínicas y clínicas; ya está listo para manufacturarse y hay que hacer una transferencia de tecnología.
Desde el diseño se elabora un documento o file que incluye incluso la proveeduría: con qué se hace y dónde se compra tal o cual material.
La transferencia de tecnología generalmente viene con todo y proveedores. Algunos sí son locales porque ya están aquí consolidados, pero, en su gran mayoría, son proveedores foráneos.
Ahora, si la empresa a la que se va a transferir el producto ya cuenta con proveeduría local, se toman esos proveedores en cuenta; si no, se viene con todo y proveedores. Ya tenemos materiales que son 100% hechos en México, desde el suministro más básico hasta el directo; pero también tenemos productos mezclados, para los que todavía no contamos con proveeduría consolidada.
En suministros indirectos, un 60% ya es nacional. En procesos o servicios —todo lo que va a necesitar la planta para operar— estamos entre un 90% y un 95%. Y en materiales directos, esos que van en el dispositivo e incluso son implantables, ahí es donde nuestra consolidación de proveeduría es más baja: entre un 20% y un 30%, dependiendo del tipo de suministro.
¿Cuáles son los más importantes para nosotros? Textiles técnicos, que pueden ir en un dispositivo implantable; plásticos, porque casi todos los dispositivos tienen algún componente plástico; metales como acero y aluminio; componentes electrónicos; el sector metalmecánico, y los procesos y servicios.
V.I.: ¿Cómo afectan los cambios regulatorios y arancelarios a las operaciones del sector y qué propuestas están trabajando con las autoridades para responder a estos retos?
R.C.: Ha sido uno de los periodos más activos que hemos tenido como sector. Sé que no somos los únicos. Ha sido complicado, pero entendemos que no es solo en México, sino a nivel global.
Evidentemente, al ser un sector altamente regulado, los cambios regulatorios y las cuestiones arancelarias nos afectan muchísimo. Cambiar un suministro puede tomarnos hasta 10 años, dependiendo del tipo de insumo.
Lo anteior se debe a que no solo implica desarrollar la capacidad de producción del material, sino también obtener todos los permisos regulatorios y realizar las notificaciones a los países donde comercializamos.
Que eso se entienda desde el gobierno ha sido complejo, como en todos los países. Hemos tenido dos años bastante activos, con mucha labor de advocacy y defensa sectorial, trabajando en conjunto con las autoridades para generar mejores condiciones y planes de ganar-ganar.
Es decir, tratar de que entiendan nuestra situación sin llegar a exigir una exención de aranceles: llegamos con un plan de desarrollo de proveeduría y una solicitud específica de tiempo para que nos permitan llevarlo a cabo.
V.I.: Costa Rica ha ganado terreno en la industria de dispositivos médicos. ¿Qué distingue su propuesta de la de México y qué nos dice sobre los factores que hoy definen la competitividad del sector?
R.C.: Estamos aprendiendo mucho de nuestros hermanos del clúster de Costa Rica. Ellos les ponen la mesa y la silla, prácticamente todo: tarifas preferenciales, cero aranceles para traer materiales e incluso buscan proveedores por fuera. Han crecido mucho y han hecho un gran trabajo en el desarrollo de talento.
Además, no solo apostaron a la manufactura: están muy fuertes en innovación, diseño y desarrollo. Van por el paquete completo.
Nosotros, por mucho tiempo, nos hemos enfocado solo en la manufactura, y la manufactura en estos entornos es supervolátil. ¿A dónde se va a ir una empresa? A donde tenga un ecosistema consolidado y ya esté todo lo que necesita.
Esa es la nueva competitividad: ya no es solo donde salga más barato, sino donde logísticamente sea más apto, donde tenga menos trabas y más certidumbre regulatoria, y donde se entienda el valor de lo que se hace, apoyando a la industria mientras se genera empleo y estabilidad. Un ganar-ganar.
V.I.: ¿Dónde están las principales oportunidades para fortalecer la manufactura en México y avanzar hacia el diseño y la innovación de dispositivos médicos?
R.C.: Para la manufactura, el reto más importante es desarrollar proveeduría nacional para lo que nos falta: trabajar en ese 5% de servicios, en el 40% de insumos indirectos y en el 80% de materiales directos, que es lo que más tiempo nos va a llevar.
Traer materiales de otros países está costando muy caro por cuestiones arancelarias, más aún si son países sin tratado comercial o donde ciertos decretos nos han afectado.
En manufactura también veo clave la ingeniería: seguir innovando, industria 4.0 y automatización. Y, para la parte de diseño, así como tardamos 30 años en desarrollar el músculo de la manufactura, no tenemos que tardar otros 30 en consolidar el diseño y el desarrollo; tenemos que movernos rápido.
Si ya tenemos el diseño, el desarrollo y la manufactura integrados en el mismo ecosistema, ¿por qué razón se movería una empresa? Al contrario: generaría más empleo, más valor agregado y más desarrollo para el país y los profesionistas.
V.I.: ¿Qué necesitan fortalecer las universidades y las instituciones de educación superior para formar el talento que requiere ese avance hacia el diseño y la innovación?
R.C.: La formación de talento es fundamental.
Costa Rica, por ejemplo, cuenta con una ingeniería en dispositivos médicos y carreras técnicas con distintas especialidades. En México no existe una ingeniería específica en esta área, aunque tenemos carreras afines, como ingeniería biomédica, bioingeniería, ingeniería industrial, química o mecatrónica.
Necesitamos revisar sus planes de estudio para fortalecer las capacidades existentes e impulsar, desde la formación académica, el diseño, la innovación y el desarrollo. Sin el talento adecuado, no podremos dar ese siguiente paso.
También nos falta un centro de innovación específico para dispositivos médicos donde podamos llevar a la práctica el diseño y el desarrollo. No tenemos mucho tiempo, así que nos tenemos que poner a trabajar en ello lo antes posible.
Ya hemos logrado consolidar carreras técnicas y especialidades universitarias. Por ejemplo, un ingeniero industrial, biomédico o químico con especialidad en manufactura de dispositivos médicos; pero falta meternos en los planes de estudio y crear una carrera específica para dispositivos médicos.
Somos el número uno en Latinoamérica y tenemos el potencial de convertirnos en el quinto mayor exportador y fabricante a nivel mundial, para después avanzar hacia el tercer lugar. Fortalecer la formación de talento especializado es el camino para alcanzar esa meta.
V.I.: ¿Qué avances tiene el sector en sustentabilidad y qué oportunidades abriría una mayor participación en el diseño de dispositivos médicos?
R.C.: La sustentabilidad es parte del día a día en este sector.
Para comercializar en ciertos países nos piden cumplir requisitos estrictos en esta materia, así que es un tema bastante bien desarrollado y aplicado.
Definitivamente, tener mayor alcance en la parte de diseño nos ayudaría a mejorar todavía más, pero te puedo decir que somos uno de los sectores que más han invertido en ello.
El siguiente paso para México
La oportunidad para México está en convertir su experiencia manufacturera en una mayor participación nacional en la cadena de valor de dispositivos médicos. La visión de Rosa Castañeda apunta a una agenda concreta: preparar proveedores para responder a las exigencias del sector, vincular la formación de talento con las necesidades de las empresas y abrir camino al diseño y la innovación.
Llevar esa agenda a la práctica exige coordinación entre industria, academia y autoridades, respaldada por certidumbre regulatoria para invertir y planear a largo plazo. Lo que está en juego es la capacidad de México para atraer proyectos de mayor valor y lograr que más empresas nacionales participen en su desarrollo.
El siguiente avance del sector se medirá también en la tecnología, el conocimiento y las oportunidades de negocio que el país sea capaz de generar.