El futuro de los sistemas de salud después del COVID-19

sistemas de salud covid
10 Agosto 2020 María José Ramírez/Grupo Expansión
[Freepik.com]

Los sistemas de salud alrededor del mundo han tenido que enfrentar la pandemia sabiendo poco del nuevo coronavirus, pero aún queda mucho por aprender

La COVID-19 ha puesto en evidencia que la mayor parte de los sistemas de salud alrededor del mundo no estaban preparados para enfrentar la actual crisis sanitaria. Además de poner a prueba los sistemas y analizar sus funcionamientos, durante la pandemia también se ha discutido sobre las libertades individuales: hasta dónde es invasivo utilizar las tecnologías para monitorear a las personas en cuarentena, por qué es necesaria la cuarentena o por qué se debe proporcionar toda la información posible para que las autoridades sanitarias realicen el rastreo de contactos en caso de contagio.

Durante el panel “La recuperación del sistema de salud después de la COVID-19”, de Omnia Health Live, Robert Pearl, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y exdirector general del Grupo Médico de Permanente, aseguró que en Estados Unidos se ha abierto un debate sobre la libertad individual y la privacidad versus el bienestar de la salud pública.

Estos temas se han vuelto complejos, ya que se requiere reportar los contactos a las autoridades para que hagan su trabajo y rastreen a pacientes sospechosos para así contener el virus. Sin embargo, algunas personas se niegan a proporcionar estos datos, pues creen que se está viendo vulnerada su privacidad.

Bechara Choucair, director de salud en Kaiser Permanente, aseguró que esta reticencia a compartir datos o simplemente cumplir con el distanciamiento social puede deberse a que las personas han perdido la confianza en las distintas autoridades, esto puede observarse en las manifestaciones contra la brutalidad policíaca, por ejemplo.

Sin embargo, advirtió que al tratarse de una infección nueva es imprescindible el rastreo de contactos, así como la realización de pruebas, la identificación de casos, el aislamiento y la cuarentena. Todos estos son elementos y herramientas que pueden ayudar al mundo a prepararse para futuras pandemias. “Claro que esto también depende de la infraestructura del país”, agregó Choucair.

Es necesario señalar que el rastreo de contactos no es nuevo para los departamentos de salud, pues también se lleva a cabo para otras enfermedades, como las infecciones por transmisión sexual o la tuberculosis.

Por ello, Choucair señaló la necesidad de educar a la gente y: “Cambiar realmente la opinión pública sobre por qué es necesario el rastreo de contactos; esto será de extrema relevancia si se quiere tener éxito”.

Asimismo, añadió que hasta que se tenga una vacuna que sea realmente efectiva y segura, que esté en los cuerpos de miles de millones de personas en el mundo, se cuenta con distintas herramientas para suprimir la pandemia y unas de las más efectivas son el rastreo de contactos y el distanciamiento social.

El director de salud en Kaiser Permanente también señaló que el uso de telemedicina ha ido en aumento durante la pandemia, pues en los últimos tres meses y medio, desde Kaiser Permanente observaron que 80? las consultas de atención primaria se han realizado a la distancia, ya sea a través de llamada telefónica o video.

 “No podemos seguir con el mismo modelo. Necesitamos encontrar ventajas y usos de tecnologías para llegar a más personas de manera más efectiva”, aseguró Patrick Devlyn, cofundador de Legas Group en México, y agregó que con ayuda de inteligencia artificial se puede dar seguimiento y monitorear a más gente.

Devlyn también señaló que se puede utilizar las tecnologías garantizando la protección de datos y la privacidad de los usuarios. Pero, lo que la gente puede sentir como una invasión a su privacidad tal vez pueda ayudar a mantenerla segura y saludable.

 

Retos de los sistemas de salud

Durante el panel también se señalaron cuestiones como la falta o la poca inversión en salud, así como los continuos recortes de los presupuestos que se realizan con cada administración.

En México, por ejemplo, el reto no sólo ha sido el de la infraestructura sanitaria o la falta de insumos, también el de recursos humanos, pues el país tiene un déficit de 200 mil médicos y de 300 mil enfermeras según datos de Jorge Alcocer, secretario de Salud. Esta situación ha llevado a México a ser el cuarto país en el mundo con mayor número de decesos y el sexto con mayor número de casos confirmados.

Patrick Devlyn señaló la importancia de invertir en salud pública, puesto que no sólo se trata de lo clínico. “Invertir en salud pública es una buena inversión, porque se crean empleos, innovación e investigación y se promueve que la gente tenga una mejor calidad de vida”, señaló el también presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y añadió que una buena inversión también impulsa la salud de la gente, haciendo que sean más productivos.

Asimismo, Devlyn aseguró que probablemente estamos siendo testigos del impacto que tiene la baja inversión en salud. “El impacto de invertir poco durante distintas administraciones y generaciones pone a todos los gobiernos del mundo ante una situación muy riesgosa con esta pandemia”, añadió.

Para Devlyn, una de las lecciones clave de la crisis que se vive por la pandemia es que no puede haber una estrategia de salud si la inversión en ésta siempre es baja o hay recortes en los presupuestos.

Asimismo, los gobiernos y la sociedad no pueden darse el lujo de pensar que el virus, la pandemia y el distanciamiento social van a irse pronto. Devlyn propone que se tome acción y se invierta en una estrategia integral. “No se trata de qué es más importante si las vidas o la economía, son ambas, porque no podemos tener una sin la otra”, comentó y añadió que una buena calidad de vida, que garantice el acceso a salud, es imprescindible para que se siga desarrollando la economía.

Además, es necesario facilitar datos transparentes, realizar más pruebas y actualizar los datos de forma continua. Educar a la sociedad es importante para que entienda las implicaciones de las circunstancias; también, se debe apuntar a un cambio de hábitos y de las formas de socializar, así como realizar más activamente tareas de prevención.

Para Robert Pearl, colaborar de manera global es uno de los puntos clave para atacar de manera efectiva la pandemia, por lo que señaló que hasta ahora no se ha hecho un buen trabajo en conjunto, como un solo mundo.

“Sí, los científicos hicieron bien en compartir la secuencia genética o el RNA, pero creo que hubo una distorsión de datos en algunas naciones sobre el verdadero riesgo de muerte”, resaltó el profesor y añadió que actuar con unas semanas de anticipación habría podido salvar aún más vidas.

Hay otros problemas de salud que también se deben atacar de manera continua, Pearl destacó que la mayoría de la gente que está muriendo por la COVID-19 son personas con hipertensión, obesidad, problemas cardíacos, entre otras comorbilidades.

Otro de los retos es hacer que la sociedad entienda el nivel de transmisión de las enfermedades, Pearl ejemplifica con el sarampión: “Una sola persona en una habitación puede contagiar a otras 18”, advirtió. Con el nuevo coronavirus, una sola persona, en circunstancias normales, puede contagiar a otras tres.

Por otro lado, Bechara Choucair, director de salud en Kaiser Permanente, recordó que lo que se sabe sobre las pandemias, es lo que se ha aprendido de pandemias previas. “En realidad sabes que tenemos que hacer muy buen trabajo en la primera parte, cuando tenemos una nueva infección que está surgiendo, en la fase de contención. La etapa temprana realmente establece las pautas”, añadió.

Choucair también aseguró que, de no realizar pruebas, identificación de potenciales contagios, aislamiento, rastreo de contactos, y poner en cuarentena a quienes se han expuesto al virus, no se logrará contener el virus durante la primera fase.

En cuanto a la propagación del virus en la comunidad es importante preparar al sistema de salud con antelación para asegurar la disponibilidad de camas, personal de salud, ventiladores, etcétera. En la ausencia de tratamientos efectivos y de una vacuna, lo mejor es continuar con el distanciamiento social, el uso de mascarillas faciales y el lavado de manos.

Sin embargo, en Estados Unidos, la fatiga de la cuarentena ha hecho que algunos lugares se conviertan en “zonas de alto contagio”, y la pandemia sigue causando estragos. Es necesario enfocarse en los primeros días para contener la pandemia, pero si se llega a entrar a la fase de mitigación, los sistemas de salud deben aprovechar el tiempo para prepararse.

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