Hace tres años la OMS ya habÃa previsto la enfermedad X, una enfermedad que no se conocÃa, pero que causarÃa una pandemia de proporciones distintas a lo que los humanos habÃan enfrentado
Lo repito como muchas veces antes: las fronteras de los paÃses son permeables a los virus. En el caso del COVID-19, cuyo origen fue en China, ha sido muy evidente el riesgo global que representó para la comunidad internacional.
A lo largo de la historia de la humanidad, la presencia de las enfermedades se puede ubicar, en algunos casos, en un lugar geográfico especÃfico desde donde parte, y después un proceso de diseminación qué, dadas ciertas condiciones ecológicas, climatológicas, geofÃsicas e incluso culturales, les lleva a rebasar los artificiales lÃmites geopolÃticos que el hombre impone a su territorio.
La salud global se ha definido como la salud de las poblaciones, donde los problemas de interés que se deben resolver, trascienden las fronteras y solo pueden ser abordados mediante acciones y soluciones multidisciplinarias. Es decir, los problemas de interés para la salud global son aquellos que causan la mayor carga de enfermedad.
La salud global debe incluir los riesgos y condiciones de salud que afectan a la mayorÃa de los paÃses, independientemente de su nivel de desarrollo. Muchos problemas, incluidos los padecimientos infecciosos, son comunes a todos los paÃses y se diseminan a través de los canales creados para sostener viajes e intercambios comerciales. No está de más reflexionar que la salud, como disciplina, es un ámbito muy extenso al que difÃcilmente se le pueden poner fronteras.
 En 2018, la OMS incluyó en su lista de patógenos más temidos a la enfermedad X, una manera de reconocer que la próxima pandemia podrÃa ser causada por un patógeno que aún no conocÃamos y contra el cual no estábamos preparados. Y efectivamente aquà estamos.
A todas las naciones las tomó desprevenidas y tuvo lugar una de las emergencias sanitarias más letales de esta nueva era. Con el nombre en código 'Enfermedad X', este misterioso patógeno ni siquiera habÃa sido descubierto, pero su amenaza habÃa asegurado un lugar en la lista 'más peligrosa' de la OMS: un catálogo de epidemias futuras potenciales para las que las contramedidas actuales eran insuficientes o ni siquiera existÃan.
La historia nos relata que era probable que el siguiente gran brote fuera algo que no habÃamos visto antes. En cuanto dónde podrÃa aparecer o qué serÃa concretamente, nadie lo sabÃa con seguridad, pero habÃa una multitud de posibles fuentes, incluyendo virus existentes que demuestran nueva virulencia y sÃntomas (como el virus Zika), virus modificados escapados de los laboratorios o utilizados como armas biológicas y enfermedades zoonóticas transferidas de animales a humanos (como el virus del ébola o la influenza).
Afortunadamente la ciencia trabajó muy rápido y ofreció vacunas. Ha sido un logro verdaderamente notable, que nos ha permitido abrigar la esperanza de que el final de esta devastadora crisis esté cerca. Lo que tendrá lugar en los próximos meses, o incluso semanas para algunos paÃses, será igualmente notable: habrá vacunas contra la COVID-19 disponibles para la gente en todo el mundo, no solo en los paÃses más ricos, aproximadamente al mismo tiempo.
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*Consultora en Salud Pública y 25 años de experiencia en asuntos públicos.