ESG en Salud: De Obligación Reputacional a Ventaja Competitiva Real

tendenciasesg
20 Febrero 2026

La sostenibilidad dejó de ser una conversación paralela para convertirse en un eje estructural de competitividad. En el sector salud, esta transformación es aún más evidente. El debate ya no gira únicamente en torno a reducir emisiones o cumplir indicadores ESG: hoy se trata de garantizar la continuidad operativa, proteger a las poblaciones más vulnerables y anticipar riesgos físicos que impactan directamente en la prestación de servicios sanitarios.

En el análisis más reciente de tendencias ESG para 2026, una idea resume el nuevo contexto: aunque el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C se aleja, cada décima de grado importa. Para el sector salud, esto no es una abstracción climática; es una variable clínica, operativa y financiera.

El compromiso climático ya no es reputacional, es estratégico

Uno de los mensajes más relevantes en el entorno ESG actual es que la alta dirección mantiene e incluso refuerza su compromiso climático. Las decisiones sobre descarbonización, resiliencia y sostenibilidad ya no responden únicamente a presión regulatoria, sino a análisis de riesgo y oportunidad.

El liderazgo empresarial en sostenibilidad se articula hoy en plataformas que agrupan a CEOs y presidentes de grandes compañías, con compromisos claros hacia la neutralidad climática (Net Zero) y hojas de ruta con horizonte 2030–2035. En este contexto, el sector sanitario y farmacéutico no se posiciona como espectador, sino como actor clave.

Cambio climático y salud: una relación inseparable

El aumento de temperaturas, las olas de calor, la mala calidad del aire y los eventos extremos están intensificando enfermedades respiratorias, cardiovasculares y trastornos asociados al estrés térmico. En América del Sur, por ejemplo, las muertes vinculadas a golpes de calor han aumentado de forma significativa en las últimas dos décadas, afectando especialmente a adultos mayores y trabajadores expuestos.

Asimismo, la expansión de vectores como el dengue ha incrementado su idoneidad climática en la región, mientras que la inseguridad alimentaria asociada a la reducción de productividad agrícola amenaza con agravar la malnutrición.

Desde esta perspectiva, el sector farmacéutico y hospitalario tiene una doble responsabilidad:

  1. Mitigar su propia huella ambiental.
  2. Desarrollar soluciones terapéuticas y preventivas para patologías agravadas por el clima.

La inversión en I+D adquiere un nuevo significado: no solo debe responder a necesidades médicas tradicionales, sino también a escenarios epidemiológicos alterados por el entorno.

Adaptación: la palabra clave para 2026

Si la última década estuvo marcada por la mitigación, el próximo ciclo exige acelerar la adaptación. Los sistemas sanitarios deben prepararse para operar bajo condiciones climáticas más volátiles.

Esto implica:

  • Evaluar la exposición de hospitales a amenazas físicas.
  • Fortalecer sistemas eléctricos y de respaldo energético.
  • Garantizar abastecimiento de agua en escenarios de sequía.
  • Implementar protocolos de continuidad ante desastres.

Más del 60 % de hospitales en América Latina se ubican en zonas de alta amenaza climática, lo que convierte la resiliencia en una prioridad inmediata. No se trata únicamente de infraestructura robusta, sino de modelos de gobernanza capaces de coordinar respuesta sanitaria, logística y protección civil.

La huella del sector salud: un reto interno

Paradójicamente, el sector salud también contribuye al problema que enfrenta. A nivel global, se estima que representa alrededor del 4 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, una cifra significativa para un sector orientado al bienestar.

La transición hacia hospitales de baja emisión implica:

  • Eficiencia energética y uso de energías renovables.
  • Optimización de climatización y ventilación.
  • Gestión responsable de residuos hospitalarios.
  • Digitalización para reducir consumo de recursos.

La infraestructura sanitaria puede convertirse en un catalizador de descarbonización, siempre que se incorpore sostenibilidad desde la fase de diseño y planificación.

Gobernanza, normativas y financiamiento verde

La integración del cambio climático en marcos regulatorios del sector salud avanza en América Latina. Diversos países han comenzado a incorporar estándares de eficiencia energética, captación de agua y criterios de resiliencia en normativa hospitalaria.

Organismos multilaterales han reforzado este enfoque, promoviendo financiamiento para infraestructura sanitaria sostenible y programas que integren adaptación y mitigación.

El vínculo entre salud y finanzas sostenibles es cada vez más estrecho. Proyectos hospitalarios que acrediten eficiencia energética, reducción de emisiones y resiliencia climática tienen mayores posibilidades de acceso a financiamiento verde y menor exposición a riesgos asegurables.

Colaboración multisectorial: acelerar el impacto

Uno de los consensos más sólidos en el debate actual es que ningún actor puede enfrentar estos desafíos de manera aislada. El sector salud necesita colaborar con energía, ambiente, infraestructura, educación y tecnología.

La mejora de la calidad del aire, por ejemplo, no depende exclusivamente de hospitales, sino de políticas urbanas, movilidad eléctrica y regulación industrial. Del mismo modo, la resiliencia hospitalaria requiere coordinación con planificación territorial y sistemas de emergencia.

Las plataformas empresariales, clústeres de sostenibilidad y alianzas público-privadas se consolidan como espacios clave para compartir metodologías, escalar buenas prácticas y multiplicar impacto.

2026: de la conciencia a la ejecución

El sector salud entra en 2026 con mayor claridad estratégica. La conversación ya no se centra en si debe actuar, sino en cómo acelerar su transformación.

Las prioridades están definidas:

  • Integrar resiliencia climática en infraestructura.
  • Reducir huella de carbono del sector.
  • Incorporar criterios ESG en gobernanza.
  • Fortalecer adaptación ante riesgos físicos.
  • Abordar desigualdades sanitarias con enfoque estructural.

Referencias:

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