México no ha logrado consolidar la universalización de los servicios de salud

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13 Diciembre 2021 Alicia Rivera / Conexiones 365

Actualmente hay 33 millones de personas que no cuentan con acceso gratuito a la atención médica

El 12 de diciembre, como cada año, se celebró en el mundo el Día de la Salud Universal, para establecer la importancia del acceso a servicios de salud de calidad, para toda la población, sin dificultades económicas y con intervenciones que les permitan tener una vida sana para su desarrollo y bienestar humano.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) destacó que la pandemia de covid-19 mostró que a medida que los países enfrentan la pandemia con miras hacia la recuperación, los avances en salud pública reportados durante los últimos 10 años continúan perdiéndose. 

Subrayó la importancia de invertir en la construcción de sistemas de salud resilientes como componente central de la recuperación y así retomar el camino hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de la Salud Universal en las Américas.

Con este enfoque y bajo el lema “Sin dejar atrás la salud de nadie: Invertir en sistemas de salud para todos y todas”, en el Dia de la Salud Universal, habrá una reunión virtual de alto nivel, en la se analizará cómo los países pueden sostener y aumentar la inversión pública en salud y protección social para generar resiliencia en los sistemas de salud.

 

El caso de México 

En nuestro país, cerca de 33.3 millones de habitantes carecen de seguridad social, pues de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)  el 73.5% de una población total de 126 millones, cuenta con servicio médico.

De los 92.6 millones de personas con seguridad social,  el 98.9% es atendida en el sector público, el 2.8% en instituciones privadas privadas y el 1.2% en otros organismos.

El Instituto Mexicano del Seguridad Social (IMSS) es la institución pública con el mayor número de personas afiliadas (51%), seguido del INSABI o Seguro Popular (35.5%), ISSSTE (8.8%), Pemex, Defensa Nacional y Marina (1.3%) e IMSS Bienestar (1.0%)

 

Historia de una universalización anunciada

Desde la Declaración de Alma Ata, en 1978, la desigualdad del acceso a la salud en los países y entre ellos, y las medidas para concretar el acceso universal a la salud, son tema central en la agenda global.

En 2005, los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se comprometieron a desarrollar sistemas de financiamiento para que todas las personas accedan a servicios de salud integrales, a costo razonable y protegidos ante gastos catastróficos.

En el año 1977,  como parte de un plan para atender la pobreza, el gobierno de México creó la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginales (Coplamar). 

El documento “Políticas Públicas sobre Cobertura Universal de Salud y Atención de Enfermedades No Transmisibles en México”, realizado por Adriana Rocha Camarena, informa que en 1979, Coplamar firmó un convenio de coordinación con el IMSS con el objetivo de ampliar la cobertura de los servicios de salud en zonas marginadas.

El convenio IMSS-Coplamar fue cambiando de nombre según la vigencia de los programas: Programa Nacional de Solidaridad en (1988-1994); Programa de Educación, Salud y Alimentación-Progresa (1997);Programa de Desarrollo Humano Oportunidades (2002); Programa de Inclusión Social Prospera (2015) y actualmente, el convenio se denomina IMSS-Bienestar.

En 2003 se creó el Sistema de Protección Social en Salud (SPSS) que reestructuró financieramente al Sistema Nacional de Salud a fin de lograr la cobertura universal. El SPSS abarcó al Seguro Popular (SP) para no derechohabientes con un seguro de salud público y voluntario; el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos (FPGC) que atendería enfermedades de alto costo; el Seguro Médico Siglo XXI con atención médica y preventiva a menores de cinco años y el programa IMSS Bienestar. 

En su primera etapa el SPSS redujo el porcentaje de población sin seguro de salud en cerca del 60%, en el año 2000, y en 18% en 2012.

El gobierno actual sustituyó el SP por el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI) desde el 1 de enero de 2020. Su fin es el mismo que el del SP, con diferencias sustanciales de administración, operación, financiamiento y organización interna.



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